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Qué pasa al dejar Ozempic, Wegovy o Mounjaro: el efecto rebote

Qué muestran los ensayos al suspender semaglutida o tirzepatida, por qué vuelve el apetito, qué se asocia a recuperar menos peso y qué hablar con tu médico antes.

Al dejar la semaglutida (Ozempic, Wegovy) o la tirzepatida (Mounjaro), el apetito vuelve y, de media, buena parte del peso perdido también. En la extensión de STEP 1, quienes habían perdido de media un 17,3 % con semaglutida recuperaron unos dos tercios en el año siguiente. En SURMOUNT-4, quienes pasaron de tirzepatida a placebo subieron un 14,0 % en 52 semanas, mientras que quienes continuaron bajaron otro 5,5 %. Son medias con mucha variación: en un análisis de ese mismo ensayo con quienes habían perdido al menos un 10 %, el 17,5 % recuperó menos de una cuarta parte de lo perdido.

En 30 segundos

  • Extensión de STEP 1: quienes habían perdido de media un 17,3 % con semaglutida recuperaron unos dos tercios en el año siguiente.
  • SURMOUNT-4: +14,0 % con placebo en 52 semanas, frente a −5,5 % si continuaban con tirzepatida.
  • Al año de dejarlo, el peso seguía un 5,6 % por debajo del inicial en la extensión de STEP 1 y un 9,9 % en SURMOUNT-4.
  • La semaglutida permanece en circulación unas 7 semanas tras la última dosis de Wegovy 2,4 mg y unas 5 con Ozempic; la semivida de la tirzepatida es de unos 5 días.
  • Metaanálisis de Budini (2026), 6 ensayos: al año se había recuperado el 60 % de lo perdido.

La información de cada principio activo está en la sección de fármacos. Aquí explico por qué ocurre, qué se asocia a recuperar menos y qué llevar a la consulta. No es una guía para dejar el tratamiento: esa decisión es de quien te lo receta, contigo.

Por qué vuelve el apetito al dejar el tratamiento

El fármaco se va, pero no de golpe

Estos medicamentos reducen el hambre mientras están en la sangre. Tras la última dosis tardan semanas en eliminarse, según las fichas técnicas:

Fármaco Semivida (tiempo en que la concentración baja a la mitad) Lo que dice la ficha técnica
Semaglutida (Wegovy) Alrededor de 1 semana Permanece en circulación unas 7 semanas después de la última dosis de 2,4 mg
Semaglutida (Ozempic) Alrededor de 1 semana Permanece en circulación unas 5 semanas después de la última dosis
Tirzepatida (Mounjaro) Alrededor de 5 días Se interrumpe al menos 1 mes antes de un embarazo planificado por su larga semivida

Fuentes: fichas técnicas de Wegovy y Ozempic (AEMPS) y de Mounjaro (EMA), secciones 4.6 y 5.2.

Por eso cabe esperar que el efecto sobre el apetito se vaya perdiendo de forma gradual, no de un día para otro.

El cuerpo defiende el peso perdido

La segunda razón no depende del fármaco: al perder peso, cambian las hormonas que regulan el apetito, y esos cambios duran. Sumithran y colaboradores (2011) incluyeron a 50 personas con sobrepeso u obesidad, sin diabetes, que perdieron 13,5 kg de media con una dieta muy baja en calorías de 10 semanas. Un año después, la leptina (hormona que informa de las reservas de grasa), el péptido YY y la colecistoquinina (dos señales de saciedad) seguían más bajas que al principio. La grelina, que estimula el hambre, seguía más alta. Y el hambre que declaraban seguía siendo mayor.

Ese estudio no usó GLP-1, pero ayuda a entender el problema: al retirar el fármaco desaparece el freno al apetito justo cuando el cuerpo empuja hacia el peso anterior.

Qué muestran los ensayos de retirada

Ensayo Participantes Qué pasó después de dejar el fármaco Tiempo sin fármaco
Extensión de STEP 1 (semaglutida) 327 adultos sin diabetes; se retiró también el programa de estilo de vida Recuperaron 11,6 puntos de los 17,3 % perdidos; pérdida neta del 5,6 % respecto al inicio (placebo: 0,1 %) 52 semanas
STEP 4 (semaglutida) 803 adultos sin diabetes aleatorizados tras 20 semanas de tratamiento (10,6 % de pérdida media) +6,9 % con placebo frente a −7,9 % si continuaban (diferencia de −14,8 puntos; IC 95 %: −16,0 a −13,5) 48 semanas
SURMOUNT-4 (tirzepatida) 670 adultos sin diabetes aleatorizados tras 36 semanas (20,9 % de pérdida media) +14,0 % con placebo frente a −5,5 % si continuaban (diferencia de −19,4 puntos; IC 95 %: −21,2 a −17,7) 52 semanas

IC 95 %: intervalo de confianza del 95 %, el rango en el que probablemente está el efecto real.

Tres detalles que suelen pasarse por alto:

  • En STEP 4 y SURMOUNT-4, todos siguieron recibiendo consejo sobre dieta y actividad física, y aun así recuperaron peso. El consenso de 2025 de cuatro sociedades científicas recuerda que la recuperación se ha visto incluso con consejo nutricional o terapia conductual.
  • De media, no se volvió al punto de partida en ese plazo. Según las fichas técnicas de Wegovy y Mounjaro, el grupo placebo terminó por debajo de su peso inicial. En SURMOUNT-4, la pérdida total fue del 9,9 % con placebo y del 25,3 % con tirzepatida.
  • Los financiaron los fabricantes (Novo Nordisk y Eli Lilly), excluyeron a personas con diabetes, y la extensión de STEP 1 es un análisis exploratorio.

No todo el mundo recupera lo mismo

El análisis post hoc de SURMOUNT-4 (hecho después, con los datos ya recogidos) estudió a 308 personas que habían perdido al menos un 10 % con tirzepatida y pasaron a placebo. Un año después, así se repartía lo recuperado:

Parte del peso perdido que se recuperó Personas Porcentaje
Menos del 25 % 54 17,5 %
Del 25 % a menos del 50 % 77 25,0 %
Del 50 % a menos del 75 % 103 33,4 %
El 75 % o más 74 24,0 %

La mayoría recuperó al menos una cuarta parte, pero las trayectorias fueron muy distintas.

La tensión, la glucosa y el colesterol siguen al peso

En ese análisis, el perímetro de cintura subió 0,8 cm de media en quienes recuperaron menos del 25 % y 14,7 cm en quienes recuperaron el 75 % o más. La tensión arterial (presión arterial) sistólica subió entre 6,8 y 10,4 mm Hg, y la HbA1c (un indicador del azúcar en sangre de los últimos meses), entre 0,14 y 0,35 puntos. En la extensión de STEP 1 ocurrió algo parecido: la mayoría de las mejoras cardiometabólicas volvieron hacia los valores iniciales.

Qué dicen los metaanálisis

  • West y colaboradores, BMJ, 2026. En 37 estudios con 9341 participantes, el peso se recuperó a 0,4 kg al mes de media. Con los incretínicos más recientes, como semaglutida y tirzepatida, a 0,8 kg al mes, y el modelo proyecta volver al peso inicial en torno a 1,5 años. Fue más rápido que tras programas de estilo de vida sin fármacos.
  • Budini y colaboradores, eClinicalMedicine, 2026. Con 6 ensayos aleatorizados (3236 participantes), al año se había recuperado el 60 % de lo perdido. Extrapolando, la curva se estabilizaría en torno al 75,3 % (IC 95 %: 68,9 a 81,6), por debajo del peso inicial.

Las proyecciones difieren porque usan modelos distintos y van más allá de los datos observados. Las dos describen una recuperación rápida tras dejar el fármaco; el modelo de Budini, además, prevé que se frene con el tiempo.

Esto no es un fallo personal

Los autores de la extensión de STEP 1 concluyen que sus datos confirman que la obesidad es una enfermedad crónica y que mantener las mejoras parece requerir un tratamiento continuado. Es el mismo razonamiento que con la tensión alta: si el tratamiento funciona mientras se toma, es esperable que su efecto se pierda al retirarlo.

Recuperar peso tras dejar el fármaco no demuestra falta de voluntad: refleja una biología que empuja en esa dirección. Y el peso es solo una parte de la salud; la tensión, la glucosa, la fuerza o el descanso también cuentan.

Qué se asocia a recuperar menos peso

Aquí la evidencia es más escasa de lo que me gustaría. Esto es lo que hay:

  • Ejercicio supervisado. Es el dato directo más interesante. En un ensayo danés, adultos que habían perdido 13,1 kg con dieta hicieron un año de mantenimiento con ejercicio supervisado, liraglutida (un GLP-1 más antiguo), ambos o placebo. En el año siguiente a terminar, quienes solo habían tomado liraglutida recuperaron 6,0 kg más que quienes habían hecho ejercicio (IC 95 %: 2,1 a 10,0), que mantuvieron su peso. Es pequeño (109 personas en el seguimiento) y no usó semaglutida ni tirzepatida.
  • Mucha actividad física. La posición del American College of Sports Medicine (ACSM) recoge que, tras perder peso, mantenerlo se asocia a más de 250 minutos semanales de actividad moderada. Pero advierte de que esos datos son observacionales: no hay ensayos bien diseñados que lo confirmen.
  • Proteína y fuerza. El consenso de 2025 recomienda fuerza al menos tres veces por semana y 150 minutos de actividad aeróbica, sobre todo para conservar músculo y hueso. Lo desarrollo en proteína y masa muscular con GLP-1. Que proteger el músculo reduzca la recuperación tras dejar el fármaco es plausible, pero no está probado.
  • Apoyo conductual. Según el consenso, un apoyo nutricional estructurado tras dejar el GLP-1 no se ha probado en ensayos controlados. Y el metaanálisis del BMJ no vio que la intensidad del apoyo durante el tratamiento cambiara el ritmo de recuperación. No significa que no sirva, sino que aún no sabemos cuánto.
  • Bajar la dosis poco a poco frente a parar de golpe. No he encontrado ensayos aleatorizados con resultados publicados. El ensayo REST, con semaglutida, lo está estudiando. Hasta que haya datos, es una pregunta abierta, y cualquier cambio de pauta lo decide quien prescribe.

Un plan de mantenimiento para hablar con tu médico

Nada de esto sustituye al fármaco ni garantiza un resultado. Son hábitos con respaldo razonable que conviene tener en marcha antes de cualquier cambio:

  • Proteína suficiente en cada comida. El consenso cita 0,8 g por kilo al día para la población general y propone de 1,2 a 1,6 g/kg durante la pérdida de peso activa. Puedes estimar tu cifra con la calculadora de proteína y comentarla con tu profesional, sobre todo si tienes una enfermedad renal.
  • Fuerza al menos 2 días por semana. Es el mínimo de la OMS para adultos, con todos los grandes grupos musculares, junto con 150 a 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada. Pesas o mancuernas, bandas elásticas o el propio peso corporal sirven.
  • Estructura de comidas. Horarios regulares, fibra y comidas planificadas pueden ayudar cuando el hambre vuelve. En qué comer con GLP-1 tienes ideas por fases, incluida la de dejar el tratamiento.
  • Autocontrol, solo si no te genera malestar. El consenso asocia el mantenimiento a largo plazo con registrar el peso, la comida y la actividad. Pero si pesarte en la báscula o balanza te provoca ansiedad o empeora tu relación con la comida, déjalo a un lado y coméntalo con tu médico o con un dietista-nutricionista.
  • Sueño. El consenso recuerda que dormir mal se asocia a más hambre y a ganar peso, e incluye el sueño en la valoración de quien usa GLP-1.
  • Seguimiento con quien prescribe. Acuerda con tu médico cuándo revisar, qué cambio de peso o de síntomas justificaría adelantar la cita y si habría que ajustar otros tratamientos.

Quién no debería tomar esta decisión a solas

Nadie, en realidad. Pero en algunos casos hay razones médicas concretas para hablarlo antes:

  • Diabetes tipo 2. La semaglutida y la tirzepatida también bajan la glucosa. Las fichas técnicas contemplan reducir la sulfonilurea o la insulina al empezar, para evitar hipoglucemias. Retirar el GLP-1 puede cambiar ese equilibrio, y el ajuste del resto del tratamiento corresponde a tu médico.
  • Enfermedad cardiovascular. El ensayo SELECT incluyó a 17 604 adultos con enfermedad cardiovascular previa, sobrepeso u obesidad y sin diabetes. Durante el tratamiento, con un seguimiento medio de 39,8 meses, la semaglutida redujo los eventos cardiovasculares mayores del 8,0 % al 6,5 %. En Estados Unidos, la etiqueta de Wegovy incluye la reducción del riesgo cardiovascular como indicación. No he encontrado datos que muestren que ese beneficio se mantenga al dejarla.
  • Deseo de embarazo. Las fichas indican interrumpir la semaglutida al menos 2 meses antes de un embarazo planificado y la tirzepatida al menos 1 mes antes. Conviene hablarlo con tu médico con antelación.
  • Síntomas de alarma. Las fichas indican interrumpir el tratamiento ante la sospecha de una pancreatitis y, con semaglutida, si se confirma una neuropatía óptica tras una pérdida brusca de visión. Ante un dolor abdominal intenso y persistente o una pérdida repentina de visión, contacta con tu médico o con urgencias ese mismo día: son ellos quienes valoran qué hacer con el tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Se recupera todo el peso?

De media, no en el primer año: al año de dejarlo, el peso seguía un 5,6 % por debajo del inicial en la extensión de STEP 1 y un 9,9 % en SURMOUNT-4. Pero la mayoría recupera una parte importante, y los modelos a más largo plazo no coinciden en si se vuelve al punto de partida.

¿Cuánto tarda en salir del cuerpo?

Según las fichas técnicas, la semaglutida permanece en circulación unas 7 semanas tras la última dosis de Wegovy 2,4 mg y unas 5 con Ozempic. La semivida de la tirzepatida es de unos 5 días. Por eso cabe esperar que el apetito vuelva de forma progresiva.

¿Se puede volver a empezar?

Es una opción que se valora en consulta, pero no he encontrado ensayos publicados que midan qué pasa al retomarlo tras una pausa larga. Las fichas describen un inicio escalonado para reducir las molestias digestivas. Si se retoma, cómo y cuándo lo decide tu médico.

¿Bajar la dosis poco a poco evita el efecto rebote?

Todavía no se sabe. No he encontrado ensayos aleatorizados publicados que comparen una retirada gradual con una brusca; el ensayo REST lo está estudiando. Cualquier cambio de dosis lo decide quien prescribe.

¿El rebote es mayor con Mounjaro que con Ozempic o Wegovy?

No he encontrado ensayos que los comparen directamente tras la retirada. Con placebo, el peso subió un 14,0 % en SURMOUNT-4 (tirzepatida) y un 6,9 % en STEP 4 (semaglutida), pero con pérdidas previas y duraciones distintas, así que no son comparables.

¿Vuelven también la tensión, el azúcar y el colesterol?

En buena parte, sí, y en proporción al peso recuperado. En SURMOUNT-4, quienes recuperaron menos de una cuarta parte conservaron su cintura, su colesterol no HDL y su insulina en ayunas. Si tienes tensión alta, diabetes o colesterol elevado, pregunta a tu médico cómo vigilarlos si cambia tu tratamiento.

Fuentes

Fuentes consultadas para este artículo, con la fecha de acceso.

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