Comer con GLP-1 · Guía completa

Qué comer durante el tratamiento con GLP-1: guía por fases

Qué comer con semaglutida o tirzepatida en cada fase: náuseas al empezar, proteína y fibra mientras pierdes peso, meseta, fuerza y qué pasa al dejarlo.

Con semaglutida o tirzepatida, lo que mejor funciona es comer menos cantidad pero con más intención: porciones pequeñas y frecuentes, proteína en cada comida, fibra y líquidos suficientes, pocas grasas y fritos mientras haya náuseas, y poco alcohol. Lo que cambia según la fase es la prioridad. Al principio manda la tolerancia digestiva. Mientras pierdes peso, manda proteger el músculo. En la meseta, sostener lo que funciona. Y al dejar el fármaco, prepararte para que el apetito vuelva.

En 30 segundos

  • El consenso de 2025 recoge reducciones de la ingesta de energía del 16 % al 39 % frente a placebo.
  • Náuseas con Wegovy (STEP 1 a 4, 68 semanas): 43,9 % frente al 16,1 % con placebo, con una mediana de duración de 8 días.
  • Proteína durante la pérdida de peso: de 1,2 a 1,6 g por kilo al día, o un objetivo fijo de 80 a 120 g.
  • Referencias de la EFSA: 25 g de fibra al día, y 2,0 litros de agua total al día para mujeres y 2,5 litros para hombres adultos.
  • Fuerza al menos tres veces por semana y al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado.

He escrito esta guía a partir de las fichas técnicas de Wegovy (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida), de los ensayos principales y del documento de consenso sobre nutrición y GLP-1 que publicaron en 2025 cuatro sociedades científicas estadounidenses de obesidad, nutrición y medicina del estilo de vida. No sustituye a tu médico ni a un dietista-nutricionista: te ayuda a llegar a esas consultas sabiendo qué preguntar. Si quieres la información de cada fármaco, está en la sección de fármacos.

Resumen: qué comer en cada fase del tratamiento

Fase Qué suele pasar Prioridad en el plato
Primeras semanas y cada subida de dosis Náuseas, poco apetito, digestiones lentas Porciones pequeñas, alimentos suaves y poco grasos, líquidos a sorbos
Pérdida de peso Comes bastante menos que antes Proteína en cada comida, fibra progresiva, variedad de alimentos
Meseta y mantenimiento El peso baja más despacio o se estabiliza Mantener proteína y hábitos, entrenamiento de fuerza, no recortar más
Al dejar el tratamiento El efecto sobre el apetito desaparece Estructura de comidas, proteína y fibra, plan acordado con tu médico

Por qué el GLP-1 cambia la forma de comer

La semaglutida y la tirzepatida imitan hormonas intestinales (GLP-1, y en el caso de la tirzepatida también GIP). Según sus fichas técnicas, actúan sobre las zonas del cerebro que regulan el apetito y retrasan el vaciado del estómago, un efecto que se atenúa con el tiempo. El resultado práctico: te llenas antes, tienes menos interés por comer y, sobre todo al principio, la comida “dura” más en el estómago.

El consenso de 2025 del American College of Lifestyle Medicine, la American Society for Nutrition, la Obesity Medicine Association y The Obesity Society (en adelante, “el consenso”) recoge reducciones de la ingesta de energía del 16 % al 39 % frente a placebo. Es una bajada grande y rápida. Por eso lo que más conviene vigilar es no quedarse corto de proteína, vitaminas y minerales.

Las dos fichas técnicas coinciden en otra idea clave: los efectos digestivos son los más frecuentes y aparecen sobre todo durante el periodo de escalado de dosis. Esa es la razón de organizar esta guía por fases.

Fase 1: las primeras semanas y cada subida de dosis

Náuseas: comer poco, a menudo y sin grasa

Las náuseas son el efecto adverso más común. En la ficha técnica de Wegovy, en los ensayos STEP 1 a 4 (68 semanas), aparecieron en el 43,9 % de las personas tratadas frente al 16,1 % con placebo. La mediana de duración fue de 8 días. En la ficha de Mounjaro, en el ensayo de fase 3 de control del peso en personas sin diabetes, afectaron al 24,6 %, 33,3 % y 31,0 % según la dosis, frente al 9,5 % con placebo. En ambos casos fueron en su mayoría leves o moderadas.

Ese documento describe un patrón que conviene conocer. La náusea suele aparecer por la mañana o tras muchas horas sin comer. Y algunas personas entran en un círculo: no comen porque tienen náuseas, y no comer empeora las náuseas. Lo que propone es sencillo:

  • Un desayuno pequeño y después algo pequeño cada 3 o 4 horas.
  • Líquidos suficientes a lo largo del día.
  • Evitar comidas grasas y alimentos muy ricos en fibra durante los primeros días.
  • No hacer comidas grandes: el vómito es más probable con ellas.
  • Infusión de jengibre o de menta, que a algunas personas les alivia.

Un matiz práctico que se deriva de lo anterior: si el vómito es más probable con comidas grandes, parar ante la primera sensación de estar lleno, en lugar de terminar el plato por costumbre, reduce el riesgo. Guardar el resto para dentro de un par de horas es perfectamente válido.

Tengo una guía específica sobre náuseas con GLP-1 y qué comer con más detalle.

Qué desayunar cuando nada apetece

El consenso señala que los batidos caseros con fruta y leche o yogur, el queso cottage y las sopas suelen resultar más apetecibles que alimentos más pesados como la carne roja, los embutidos o los quesos curados. Estas son opciones pequeñas, con la proteína calculada a partir de las fichas de alimentos:

  • Yogur griego natural (125 g) con 100 g de fresas o frutillas: 11,9 g de proteína.
  • Queso cottage (100 g) solo o con fruta blanda: 10,4 g.
  • Un huevo (55 g) con 30 g de pan integral: 10,7 g.
  • Batido de 200 ml de leche desnatada o descremada, 100 g de yogur griego y 100 g de fresas: 16,8 g.
  • Avena cocida (150 g) con 150 ml de leche desnatada y medio plátano o banana pequeño (60 g): 9,8 g.

Si solo toleras unas cucharadas, empieza por ahí. Comer algo pequeño suele ser mejor que no comer nada hasta la tarde.

Hidratación: más importante de lo que parece

Las dos fichas técnicas advierten de que las náuseas, los vómitos y la diarrea pueden causar deshidratación y esta, a su vez, empeorar la función renal; la de Wegovy precisa que ocurre en casos raros. Piden tomar precauciones para evitar la pérdida de líquidos.

Como referencia general, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera adecuada una ingesta total de agua de 2,0 litros al día para mujeres y 2,5 litros para hombres adultos. Ese total incluye el agua de bebidas y la de los alimentos, en condiciones de temperatura y actividad moderadas.

Cuando el estómago está lleno, beber un vaso entero de golpe puede costar. Funciona mejor:

  • Beber a sorbos durante todo el día, no solo con las comidas.
  • Elegir bebidas sin gas si tienes eructos o hinchazón.
  • Apoyarte en alimentos con mucha agua: el pepino tiene 95,2 g de agua por cada 100 g, el calabacín o calabacita 94,8 g, el tomate 94,5 g y la sandía 91,4 g.

Si vomitas de forma repetida y no consigues retener líquidos, no esperes: consulta con tu médico ese mismo día.

Síntomas digestivos: qué suele ayudar y qué evitar

Esta tabla es información general. Las frecuencias son las de las fichas técnicas de Wegovy y Mounjaro, con la escala oficial: muy frecuente significa que afecta a 1 o más de cada 10 personas; frecuente, a entre 1 de cada 100 y menos de 1 de cada 10. Si un síntoma es intenso, dura mucho o te impide comer y beber, consulta con tu médico.

Síntoma Frecuencia en ficha técnica Qué suele ayudar Qué evitar
Náuseas Muy frecuente con semaglutida y con tirzepatida Desayuno pequeño y algo cada 3 o 4 horas, líquidos a sorbos, jengibre Comidas grandes, grasas o fritas; pasar muchas horas sin comer; alcohol
Estreñimiento Muy frecuente con ambas (con tirzepatida, en los ensayos de control del peso) Líquidos suficientes, fibra de alimentos aumentada poco a poco (fruta, verdura, legumbres, ciruelas pasas) Subir mucho la fibra de golpe; comidas muy grasas
Reflujo (enfermedad por reflujo gastroesofágico) Frecuente con ambas Porciones pequeñas; terminar de cenar al menos 3 horas antes de acostarte Alcohol, comidas grasas o picantes, chocolate, café, menta, cítricos y tomate si te sientan mal
Diarrea Muy frecuente con ambas Reponer líquidos, comidas pequeñas Comidas grandes o muy grasas
Eructos Frecuente con ambas Comer despacio y sentado Bebidas con gas, pajitas o popotes, chicle, caramelos, hablar mientras comes
Fatiga Muy frecuente con semaglutida; frecuente con tirzepatida Comidas regulares con proteína, buena hidratación Saltarte comidas; dietas muy bajas en calorías por tu cuenta

Fuentes de la tabla: fichas técnicas de Wegovy y Mounjaro (AEMPS) para las frecuencias; el consenso para náuseas, estreñimiento, diarrea y alcohol; NIDDK (Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.) para reflujo y eructos.

Tres detalles que no caben en la tabla:

  • El estreñimiento dura más que las náuseas. En la ficha de Wegovy, la mediana de duración fue de 47 días, frente a 8 días de las náuseas y 3 de la diarrea. Merece la pena empezar pronto con líquidos y fibra. Lo explico en la guía sobre estreñimiento con GLP-1.
  • Proteína y grasa también frenan el vaciado. El consenso advierte de que los alimentos muy ricos en proteína o grasa pueden empeorar el estreñimiento, y que a veces conviene limitarlos de forma temporal. Es un equilibrio, no una contradicción con el resto de la guía.
  • La menta y el reflujo. La infusión de menta se recomienda para las náuseas, pero el NIDDK la incluye entre los alimentos que pueden empeorar el reflujo. Si tienes las dos cosas, el jengibre es la opción más prudente.

Cuándo llamar al médico

Las fichas técnicas piden informar a los pacientes de los síntomas de la pancreatitis aguda (inflamación del páncreas), una complicación poco frecuente. El prospecto de Wegovy lo concreta: un dolor intenso y continuo en la zona del estómago, que puede irradiarse a la espalda, obliga a acudir al médico de inmediato.

Fase 2: qué comer mientras pierdes peso

Pasadas las primeras semanas, las náuseas suelen ceder y el reto cambia. Ya no es tolerar la comida, sino que lo poco que comes aporte lo que necesitas.

Proteína: cuánta y por qué importa ahora

Cuando se pierde peso, no todo es grasa. El consenso recoge que en STEP 1, de una pérdida media de 13,6 kg, 8,3 kg (62 %) fueron masa grasa y 5,3 kg (38 %) masa magra, que incluye músculo y otros tejidos. Como el músculo es aproximadamente la mitad de la masa magra, los autores estiman que alrededor del 20 % de lo perdido sería músculo.

Para limitarlo, la proteína y el entrenamiento de fuerza son las dos palancas con más respaldo. Estas son las cifras de referencia:

  • 0,8 g por kilo de peso al día es la ingesta recomendada para la población adulta general, según el consenso.
  • De 1,2 a 1,6 g por kilo al día es el rango que el consenso cita para la pérdida de peso activa. Se apoya en revisiones como la de Leidy y colaboradores (2015), que además sugiere al menos 25 a 30 g de proteína por comida.
  • Si tienes más de 65 años, el grupo PROT-AGE recomienda al menos 1,0 a 1,2 g por kilo, y 1,2 g o más si haces ejercicio. El grupo de expertos de ESPEN (Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo) propone 1,2 a 1,5 g por kilo en personas mayores desnutridas o en riesgo de desnutrición por una enfermedad aguda o crónica.

Un ejemplo con números redondos: para 70 kg, el rango de 1,2 a 1,6 g/kg son entre 84 y 112 g de proteína al día. Puedes hacer tu cálculo con la calculadora de proteína.

Tres advertencias honestas:

  1. No está claro qué peso usar. El consenso reconoce que, en personas con obesidad, calcular con el peso actual puede sobrestimar la necesidad. Como alternativa práctica propone un objetivo fijo de 80 a 120 g al día.
  2. Hay límites. El mismo documento indica que no conviene bajar de 0,4 a 0,5 g/kg y que una ingesta prolongada de 2 g/kg o más debería evitarse.
  3. Los riñones cuentan. PROT-AGE excluye de sus recomendaciones a las personas con enfermedad renal grave (filtrado glomerular estimado por debajo de 30 ml/min/1,73 m²) que no están en diálisis, porque pueden necesitar limitar la proteína. Si tienes una enfermedad renal, consulta con tu médico antes de aumentarla.

Un truco que recoge el consenso: empezar la comida por la parte proteica del plato. Si te llenas a mitad, al menos esa parte ya está dentro. Profundizo en esto en proteína y masa muscular con GLP-1.

Alimentos con proteína por porción

La última columna ayuda con el apetito pequeño: cuanta más proteína por cada 100 kcal, más fácil es llegar al objetivo sin llenarte de calorías. Las carnes y pescados se pesan en crudo; las legumbres, ya cocidas.

Alimento Porción Proteína Energía Proteína por 100 kcal
Pechuga de pollo sin piel (cruda) 150 g 33,8 g 180 kcal 18,8 g
Pechuga de pavo sin piel (cruda) 125 g 29,6 g 143 kcal 20,8 g
Bacalao fresco (crudo) 150 g 26,7 g 123 kcal 21,7 g
Salmón de piscifactoría (crudo) 125 g 25,5 g 260 kcal 9,8 g
Atún claro al natural (escurrido) 60 g 15,3 g 70 kcal 22,0 g
Sardinas en aceite (escurridas) 60 g 14,8 g 125 kcal 11,8 g
Lentejas cocidas 150 g 13,5 g 174 kcal 7,8 g
Frijoles negros cocidos 150 g 13,3 g 198 kcal 6,7 g
Garbanzos cocidos 150 g 13,3 g 246 kcal 5,4 g
Requesón o ricota semidesnatado 100 g 11,4 g 138 kcal 8,3 g
Yogur griego natural 125 g 11,3 g 121 kcal 9,3 g
Queso cottage (2 % de grasa) 100 g 10,4 g 81 kcal 12,8 g
Leche desnatada 250 ml 8,9 g 93 kcal 9,6 g
Huevo entero 1 unidad (55 g) 6,9 g 79 kcal 8,8 g
Jamón cocido 40 g 6,6 g 66 kcal 10,1 g
Almendras 25 g 5,3 g 145 kcal 3,7 g

Datos de composición: USDA FoodData Central, ver fichas de alimentos. Las porciones son orientativas, no una recomendación.

Tres combinaciones que rondan los 25 a 30 g por comida con cantidades moderadas:

  • 100 g de pechuga de pollo, 80 g de frijoles negros (alubias negras) cocidos y 100 g de arroz blanco cocido: 32,3 g.
  • 100 g de salmón, 100 g de quinoa cocida y 100 g de judías verdes (ejotes o chauchas): 26,6 g.
  • 120 g de bacalao, 100 g de patata o papa cocida y 100 g de calabacín: 24,4 g.

Las cuatro sociedades animan a priorizar legumbres, lácteos, pescado, huevos y aves, y a moderar o reducir al mínimo las carnes rojas y procesadas. También menciona que algunas personas llegan a su objetivo con batidos o productos enriquecidos en proteína. Si lo necesitas, coméntalo con tu médico o con un dietista-nutricionista.

Fibra: suficiente, pero poco a poco

La EFSA considera que 25 g de fibra al día son adecuados para un tránsito intestinal normal en adultos. Con porciones pequeñas no es fácil llegar, y subir de golpe puede dar gases e hinchazón. Algunas porciones de referencia:

  • Frijoles negros cocidos, 150 g: 13,1 g de fibra.
  • Lentejas cocidas, 150 g: 11,9 g.
  • Pera, 170 g: 5,3 g.
  • Aguacate, 70 g: 4,7 g.
  • Manzana con piel, 180 g: 4,3 g.
  • Kiwi, 100 g: 3,0 g.
  • Pan integral, 40 g: 2,4 g.

La fibra necesita agua para hacer su trabajo. El consenso recomienda aumentar poco a poco los alimentos con fibra y asegurar líquidos suficientes. Si las legumbres te dan gases, empieza por raciones pequeñas y ve subiendo según las toleres.

Volumen y densidad calórica: cuándo importan

La densidad calórica son las calorías que aporta cada gramo de alimento. Para ver la diferencia, estos son los gramos que suman 100 kcal:

Alimento Gramos para 100 kcal
Pepino 667 g
Fresas 313 g
Manzana 192 g
Patata cocida 115 g
Arroz blanco cocido 77 g
Pan blanco 38 g
Chocolate con leche 19 g
Almendras 17 g
Aceite de oliva 11 g

Fuera del tratamiento, los alimentos de la parte alta de la tabla ayudan a sentirse lleno con menos calorías. Con GLP-1 el razonamiento cambia un poco. Si tu problema es que te llenas con cuatro bocados, llenar el estómago de pepino no es la mejor idea. En esa situación importa más que cada bocado aporte proteína, vitaminas y minerales. Las almendras o una cucharada de aceite de oliva en el plato no son un problema: el consenso incluye los frutos secos y los aceites vegetales, como el de oliva, entre los alimentos a favorecer.

Donde sí tiene sentido pensar en densidad es en lo que el consenso aconseja minimizar: bebidas azucaradas, dulces, aperitivos salados de bolsa y comida rápida. Ocupan espacio y aportan poco.

Vitaminas y minerales

El consenso advierte de que, con ingestas por debajo de 1200 kcal al día en mujeres o 1800 kcal en hombres, aumenta el riesgo de déficit. Cita como nutrientes a vigilar el hierro, el calcio, el magnesio, el zinc y las vitaminas A, D, E, K, B1, B12 y C. La mejor protección es la variedad: fruta, verdura, cereales integrales, legumbres, lácteos, pescado, huevos y frutos secos. Si tu médico lo ve necesario, puede valorar análisis o suplementos concretos.

Alcohol

Según el consenso, el alcohol puede empeorar las náuseas y el reflujo durante el tratamiento, y conviene reducirlo al mínimo. El NIDDK también lo incluye entre los desencadenantes del reflujo. A eso se suma que son calorías líquidas que no aportan proteína.

Si tienes diabetes y usas insulina o sulfonilureas, las fichas técnicas avisan de un mayor riesgo de hipoglucemia. En ese caso, consulta con tu médico cómo encaja el alcohol en tu tratamiento. Lo desarrollo en alcohol y GLP-1.

Menú de ejemplo de 3 días para poco apetito

Este menú es un ejemplo de cómo repartir la proteína en cinco tomas pequeñas los días en que el apetito es muy escaso. No es un plan de calorías ni una dieta para seguir al pie de la letra. Tal como está, se queda corto de energía: sin contar el aceite, suma entre unas 890 y 1100 kcal según el día, calculadas con las fichas de alimentos.

Por eso, a medida que el apetito lo permita, añade energía y nutrientes: aceite de oliva para cocinar o en crudo (una cucharada de 10 g aporta unas 88 kcal), más pan, fruta, verdura y un puñado de frutos secos. El consenso advierte de que, por debajo de unas 1200 kcal al día en mujeres o 1800 kcal en hombres, aumenta el riesgo de déficit de vitaminas y minerales. Los tres días de este ejemplo quedan por debajo de esas cifras, así que no deberían ser tu día a día. Carnes, pescados y verduras se pesan en crudo; legumbres y cereales, cocidos.

Día 1

Toma Qué Proteína
Desayuno Yogur griego natural (125 g) con fresas o frutillas (100 g) 11,9 g
Media mañana Un huevo (55 g) con pan integral (30 g) 10,7 g
Comida Bacalao (120 g) con patata cocida (100 g) y calabacín (100 g) 24,4 g
Merienda Queso cottage (100 g) con media pera (85 g) 10,7 g
Cena Tortilla francesa u omelette de dos huevos (110 g), tomate (100 g) y pan integral (30 g) 18,5 g
Total 76,2 g

Día 2

Toma Qué Proteína
Desayuno Avena cocida (150 g) con leche desnatada (150 ml) y plátano (60 g) 9,8 g
Media mañana Yogur griego natural (125 g) 11,3 g
Comida Pechuga de pollo (100 g), arroz blanco (100 g) y frijoles negros (80 g) 32,3 g
Merienda Almendras (20 g) y un kiwi (100 g) 5,4 g
Cena Requesón (100 g) con tomate (100 g) y pan integral (30 g) 16,0 g
Total 74,7 g

Día 3

Toma Qué Proteína
Desayuno Batido de leche desnatada (200 ml), yogur griego (100 g) y fresas (100 g) 16,8 g
Media mañana Jamón cocido (40 g) con pan integral (30 g) 10,4 g
Comida Salmón (100 g) con quinoa (100 g) y judías verdes o ejotes (100 g) 26,6 g
Merienda Queso cottage (100 g) con papaya (100 g) 10,9 g
Cena Ensalada de atún al natural (60 g), garbanzos (80 g) y tomate (100 g) 23,3 g
Total 87,9 g

Los tres días quedan entre 75 y 88 g de proteína. Para una persona de 70 kg, el rango de 1,2 a 1,6 g/kg equivale a entre 84 y 112 g: los días 1 y 2 se quedan algo por debajo y el día 3 entra justo en la parte baja. Si tu objetivo es mayor, lo más sencillo es añadir un lácteo más o agrandar un poco la porción de la comida principal. La fibra también se queda corta, entre 12 y 20 g al día frente a los 25 g de referencia de la EFSA: otro motivo para sumar fruta, verdura y pan integral cuando puedas.

Comer tan poco durante semanas no es un logro ni el objetivo del tratamiento. Si no consigues comer bastante más que esto, coméntalo con tu médico o con un dietista-nutricionista. Si tienes o has tenido un trastorno de la conducta alimentaria, díselo a tu médico: el consenso recomienda valorarlo y, si hay antecedentes, contar con un especialista en estos trastornos. Y si la comida o el peso te generan angustia o miedo, pide ayuda profesional.

Fase 3: meseta y mantenimiento

Qué cambia cuando el peso se estabiliza

Según el consenso, en los ensayos la pérdida de peso es más rápida en los primeros 6 meses, después se enlentece y tiende a estabilizarse hacia los 18 meses. En STEP 1, con semaglutida, el peso bajó de media un 14,9 % a las 68 semanas, frente al 2,4 % con placebo. En SURMOUNT-1, con tirzepatida, bajó entre un 15,0 % y un 20,9 % según la dosis a las 72 semanas, frente al 3,1 % con placebo. En ambos ensayos los participantes recibían además consejo sobre dieta y ejercicio.

La meseta es parte del curso esperado, no un fallo. Lo que cambia en la mesa:

  • El objetivo pasa de perder a sostener. La proteína sigue importando igual y el entrenamiento de fuerza cobra más peso.
  • No recortes más por tu cuenta. Comer cada vez menos para “romper” la meseta aumenta el riesgo de déficit de nutrientes y de perder músculo. Las decisiones sobre el tratamiento en esta fase son de tu médico.
  • Vigila las señales de déficit. El consenso enumera un cansancio mayor de lo esperable, una caída de cabello excesiva, piel descamada o con picor, debilidad muscular, heridas que tardan en curar y moratones sin motivo. Si notas alguna, consulta con tu médico.

Fuerza: la otra mitad de la proteína

La proteína sola no basta para conservar el músculo. Las cuatro sociedades recomiendan acompañar el tratamiento de un programa de ejercicio estructurado: entrenamiento de fuerza al menos tres veces por semana y al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado. También señalan que el ejercicio aeróbico por sí solo protege menos la masa magra durante una pérdida de peso rápida.

“Fuerza” no significa gimnasio. Sentadillas con una silla, flexiones contra la pared, bandas elásticas o subir escaleras cuentan si se hacen con regularidad y con progresión. El plan debe adaptarse a tu forma física. Si tienes una enfermedad cardiaca, articular o de otro tipo, consulta con tu médico antes de empezar.

Fase 4: qué comer al dejar el tratamiento

La decisión de suspender, reducir o mantener el fármaco es individual: consulta con tu médico. Lo que sí puedo contarte es qué dice la evidencia y qué parte depende de la comida.

Qué dicen los estudios sobre la recuperación de peso

  • Extensión de STEP 1 (semaglutida). 327 participantes que habían completado 68 semanas de tratamiento fueron seguidos un año más sin fármaco y sin el programa de estilo de vida. Habían perdido de media un 17,3 % del peso. Un año después recuperaron 11,6 puntos porcentuales, con una pérdida neta del 5,6 % respecto al inicio. Los autores lo resumen como una recuperación de dos tercios de lo perdido. La mayoría de las mejoras cardiometabólicas volvieron hacia los valores iniciales.
  • SURMOUNT-4 (tirzepatida). 670 adultos que habían perdido de media un 20,9 % en 36 semanas se repartieron al azar entre seguir con tirzepatida o pasar a placebo durante 52 semanas más. Con placebo, el peso subió un 14,0 %. Con tirzepatida bajó otro 5,5 %. Mantuvo al menos el 80 % de lo perdido el 89,5 % de quienes siguieron, frente al 16,6 % de quienes pasaron a placebo.

Dos matices importantes. Primero, son promedios: hay personas que recuperan mucho y otras poco. Segundo, el propio consenso reconoce que no hay ensayos controlados que hayan probado si un apoyo nutricional estructurado reduce esa recuperación. Los autores de la extensión de STEP 1 lo interpretan como una confirmación de que la obesidad es una enfermedad crónica. Recuperar peso al dejar el fármaco no es un fallo personal.

Cómo prepararte en la mesa

El fármaco reduce el apetito mientras actúa, así que es razonable esperar que, al retirarlo, el hambre y el interés por la comida aumenten. Lo que puedes hacer, siempre dentro del plan que acuerdes con tu médico:

  • Hablar del plan antes de dejarlo, no después: cómo será el seguimiento y cuándo revisarlo.
  • Mantener la estructura de comidas que has construido: horarios regulares, proteína en cada toma y fibra suficiente. Son hábitos que no dependen del fármaco.
  • Seguir con el entrenamiento de fuerza, que ayuda a conservar la masa muscular ganada o protegida.
  • Planificar las comidas, en lugar de improvisar cuando el hambre aprieta. El consenso asocia el mantenimiento del peso a largo plazo con la planificación anticipada, el registro del peso y de lo que comes, y la actividad física regular. Si registrar o pesarte te genera ansiedad, coméntalo con tu médico o dietista-nutricionista.

Lo cuento con más detalle en dejar Ozempic y el efecto rebote.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que comer aunque no tenga hambre?

Conviene hacer tomas pequeñas y regulares aunque el hambre sea poca. El consenso aconseja evitar periodos largos sin comer: pueden empeorar las náuseas y dificultan cubrir proteína y nutrientes. No se trata de forzarte a comer mucho, sino de no saltarte las tomas. Si aun así no consigues comer, consulta con tu médico.

¿Cuánta proteína necesito al día con Ozempic, Wegovy o Mounjaro?

Durante la pérdida de peso se proponen de 1,2 a 1,6 g por kilo al día, o un objetivo fijo de 80 a 120 g según el consenso. En mayores de 65 años, las referencias de PROT-AGE y ESPEN van de 1,0 a 1,5 g/kg según la salud y la actividad. Puedes estimarlo con la calculadora de proteína. Si tienes una enfermedad renal, pregunta antes a tu médico.

¿Puedo beber alcohol con semaglutida o tirzepatida?

El consenso recomienda reducirlo al mínimo porque puede empeorar las náuseas y el reflujo. Si tienes diabetes y usas insulina o sulfonilureas, las fichas técnicas ya avisan de un mayor riesgo de hipoglucemia. Es una decisión individual: consulta con tu médico.

¿Qué desayuno si tengo náuseas por la mañana?

Algo pequeño, suave y con algo de proteína: yogur griego, queso cottage, un huevo con un poco de pan o un batido de leche con fruta. Después, otra toma pequeña a las 3 o 4 horas. Evita lo graso y frito. La infusión de jengibre ayuda a algunas personas.

¿Necesito suplementos o batidos de proteína?

No necesariamente. La base es una alimentación variada con proteína en cada comida. El consenso menciona que se pueden valorar suplementos concretos, como vitamina D, calcio, B12 o un multivitamínico, adaptados a cada persona. Los batidos de proteína son una opción para quien no llega con la comida. Consulta con tu médico o un dietista-nutricionista antes de añadirlos.

¿Recuperaré el peso si dejo el tratamiento?

En los ensayos, de media, se recuperó una parte importante del peso: unos dos tercios en el año siguiente en la extensión de STEP 1, y una subida media del 14,0 % en 52 semanas con placebo en SURMOUNT-4. Son promedios con mucha variación individual. La decisión de dejarlo y el plan para después deben hablarse con tu médico.

Fuentes

Fuentes consultadas para este artículo, con la fecha de acceso.

  1. Wegovy 2,4 mg FlexTouch (semaglutida): ficha técnica, secciones 4.4, 4.8 y 5.1. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIMA). consultado el .
  2. Wegovy (semaglutida): prospecto, secciones 2 y 4. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIMA). consultado el .
  3. Mounjaro KwikPen (tirzepatida): ficha técnica, secciones 4.4, 4.8 y 5.1. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIMA). consultado el .
  4. Wilding JPH, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP 1). N Engl J Med. 2021;384(11):989-1002. New England Journal of Medicine. consultado el .
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